sábado, mayo 14, 2011

TRANSEXUALIDAD

Hasta ayer la transexualidad me era indiferente, mas porque nunca me había tocado ver y escuchar a sus protagonistas. Si ya ser bisexual, homosexual o travesti la sociedad lo cuestiona y lo segrega a un lugar impúdico y de rechazo generalizado por el solo hecho de pensar diferente. Ser transexual no es muy distinto.

Hace muchos años en algún lugar de este hermoso planeta, nacieron 2 mujeres que no se conocían entre sí, las llamaré Eva y María.

Eva nacía en el seno de una familia cristiana, con profundo apego al evangelio, sus padres gente trabajadora y sencilla, esforzados y carismáticos. Mientras que María venía al mundo para llenar de alegría, como primera hija, a sus padres y abuelos de creencia católica.

Ambas con una infancia llena de amor y cariño, con supuestos sueños de mariposas y princesas, pero algo en  las hacía diferente. Desde muy pequeñas todo lo “rosado” y “delicado” les parecía fuera de lugar, usar vestidos los domingos les era humillantemente extraño, que les confinaran a muñecas y espejos les avergonzaba frente a sus amiguitos.

Luego, al entrar la adolescencia cambiaron los vestidos por pantalones y sus cabellos por pelos cortos sinuosamente masculinos, sintiendo un ápice de libertad de expresión que más tarde sería duramente fustigado por sus entornos.

sentir que todos los meses mis ovarios se inflamaban y tener que usar toallas higiénicas era la manera más brutal que tenía la vida para restregarme en la cara que debía ser mujer”… “saber que en un baile mi madre me obligaba a bailar con un niño era humillante para mi”… “es más que un deseo de querer ser hombre, es DEBER serlo porque estas escondido “…

Eva fue obligada a ser mujer, en su entorno había un ser muy querido que la obligó a temprana edad, ese dolor la acompañó por muchos años y la convenció de avanzar.

María fue obligada a tener novio, una relación según recuerda extraña, sin paseos en público ni más contacto que un suave beso en los labios que luego daba paso a llantos y arrepentimientos.

Así comenzó un largo andar para un cambio radical, Eva dejó su hogar para estudiar y comenzó su cambio físico, María se reveló contra el mundo y principalmente su familia, estos últimos la apoyaron incondicionalmente en todo lo que necesitaba, no obstante Eva quedó sola.

Cuantos de los que leen aquí han realizado un cambio profundo en su vida, tanto así pusieran su vida en peligro para lograr un objetivo puntual?, estoy seguro que 1 en 1.000.000.

Así caminaron ambas aún sin conocerse. Hormonas, cirugías, prótesis, etc… han sido sus mejores amigos para llegar a convertirse en Jesús y Moisés.

Pero el camino no ha terminado, hay quienes se encargan de vez en cuando de recordarles su doloroso pasado y su frustrada infancia. La legalidad y el cambio de sexo es no solo tabú si no que un camino sinuoso donde hay gente que les apoya y otros que les aborrecen.

Ahora imagina la escena: Jesús entra al banco a cobrar un cheque de su sueldo, él con claros rasgos masculinos, pelo corto, barba rala y un grave tono de voz. El cajero le pide su ID, él lo entrega y el cajero le dice:…su ID señor, me ha entregado el de Eva Arias, deme el suyo… entonces no puede cobrar el sueldo. Otra escena. Le envío a Moisés una encomienda con remedios urgente que debe retirar en la oficina postal y el dependiente le dice: …su ID dn Moisés… entonces ya saben cómo continúa la historia.

Jesús es profesional, el camino para cambiar el registro de sexo en los anales del ministerio de educación es aún más complicado, cambiar el título profesional y ponerle su nuevo nombre puede demorar lo que el empleado público estime conveniente. Ya conocemos la burocracia. Mientras tanto como ser humano debes comer, vivir, y porque no decirlo, igual gozar de la vida. Pero todo esto SIN TRABAJO, inténtalo haber si puedes… no lo harías cierto?.

A todo lo anterior le sumamos el rechazo de la sociedad que está demás explicar, el morbo que cruza los individuos es cada vez más intenso y hace que Jesús cambie domicilio al comienzo y Moisés se encierre en su casa sin trabajo.

No es cliché el decir soy un hombre encerrado en cuerpo de mujer, definamos, existen lesbianas, travestis y por otro lado transexuales, los últimos corresponden a esta historia. En cierta ocasión hablábamos con Jesús y Moisés y hoy me hace sentido un verso de un poema que escribí hace muchos años…canto con lagrimas de fuego en amago… trata de sentirlo con este relato. Es que de verdad es un gran cambio, un salto a lo desconocido que no sabes si seguirás en el camino después de darlo. Imagino sus pasados pero no podría sentir lo que ellos pasaron, a mi juicio el dolor es intransferible, debieron haber sufrido mucho y hasta hoy lo siguen haciendo, pero aún así están felices siendo Jesús y Moisés y lo que es mejor es que sus nuevos entornos les conocen como tal y nunca han escuchado sobre Eva y María. No solo lo son y lo parecen, si no que actúan como ellos y no con falsedad si no que con pasión y naturalidad, además siempre fueron hombres, solo que aún no nacían.

Mis respetos a los amigos y amigas transexuales agradezco la oportunidad que me dieron para conocer más de uds y la confianza que me han depositado, desde hoy tienen un adepto para vuestra causa.

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