Hace tiempo cuando vivía con mis padres, el día 31 de Octubre era mas que una fiesta para toda mi familia, era un día donde llegaban mis Tías y mis primos donde mi abuela a preparar las flores para el día 01 de Noviembre, todos nos distribuíamos las
labores; unos cortaban rosas, otros camelias, otros los famosos y trabajosos "copos" (no se si se llaman así pero así les conozco), otros trataban de ingeniárselas para ver de que manera decoraban las tumbas de mis familiares que ya habían partido. Dentro de nuestros "muertitos" estaba el principal para mi Abuelo Herminio, también estaba un primo (que no conocí), mi bis abuela "Maya", mis bis abuelos: Hipólito, Armando, Elsse y una gran lista de familiares que no conocí nunca pero mi abuela recordaba (por que ella no iba nunca al cementerio y no ha ido hasta el día de hoy, entonces en representación de ella estábamos nosotros).
Principalmente le dejábamos flores a mi abuelo Herminio, a mi primo, mi bis abuela Helena y al l abuelo Pedro el papá de la Rosita (la madrina de mi hermana). Cuando digo que era casi toda una fiesta el día 31 de Octubre es por que desmenuzábamos florcita por florcita de los condenados COPOS, buscábamos ramitas de Ciprés, ramas medias extrañas (según yo y mis primos) y otras labores comandadas por mi madre, alguna tía o mi abuela.
No todo terminaba el día 31, luego venía: levantarse a las 6 de la mañana, ensacar los copos, amarrar flores y partir al cementerio, sacar el pasto de las tumbas, la
var las baldosas o cepillar el concreto, pintar cruces, buscar la muy escasa agua ( habían enormes filas para llenar un florero improvisado con un hilillo de agua), encerar baldosas, cambiar arena, colocar flores (siempre los malditos copos desmenuzados sobre la arena, alguien dijo que era bonito), pasarle brasso a las letras, "comer helado" ( creo que era lo mejor de nuestro trabajo).
Trabajábamos toda la mañana con toda la familia en el cementerio, luego nos íbamos a la casa, almorzábamos, nos cambiábamos de ropa y toda la familia nuevamente subía esa laaaaaaaaaaarga subida interminable para llegar al cementerio con tenida dominical, ahí venía el encuentro con familiares de esos que solo ves en casamientos y funerales; que los niños están grandes, que hermoso tu hijo, que se parece a tu papá, que la luna no llega y tampoco la empan'a.... La gracia era ver como quedaban las tumbas de mis familiares pero ya con ropa limpia, paseábamos por el cementerio mirando a otras tumbas, ya escucho a mis tías y mi madre - mira "mona que linda que esta la tumba de los san martín- -que linda que les quedó, yo vi en la mañana a la juani poniendo flores...y donde esta la juani ahora??-... así continuaban las conversas amenas y entretenidas mirando las tumbas por los pasillos del cementerio. Mientras las cotorras hablaban mi padre caminaba pucho en los labios, mis hermanas (siempre separadas) y yo entre tumba y tumba con mis primos esperando el regaño de mi madre o mis tías -"ven Carbo de porquería no pises eso- (jejej no era tan malo). La recompensa por el trabajo del día y la noche anterior, el trabajo matinal y el paseito por el cementerio era un buen Mote con Huesillos fuera del recinto. Saliendo del cementerio habían "puestecitos" donde vendían de todo lo inimaginable, desde una simple ruleta hasta electrodomésticos, palomitas de maíz, algodón dulce, pasteles, completos, empanadas, sopaipillas, bebidas, helados, ropa, ollas, relojes, mote con huesillo y buuuuuuuuuu una larga lista de artefactos para el vestir y el hogar. Nuestra recompensa siempre era Algodón dulce, mote con huesillos, helado, completo y diferentes cachureos ganados en la ruleta.
En esta historia "JAMAS SE ME APARECIÓ JALOGUIN" , ni yo ni mis amigos sabíamos que era estar de puerta en puerta pidiendo "DULCES", por que en mi niñez se llamaban "PASTILLAS", hay diferentes discursos sociológicos que muestran que el ser humano evoluciona de acuerdo a sus necesidades, que va cíclicamente cambiando tanto de estilos como formas de vida y se va reinventando constantemente sin proponérselo en la mayoría de las ocasiones, los hombres seguimos las corrientes y no nos damos cuenta cuando no podemos vivir sin ellos. Los celulares por ejemplo en una primea instancia era costoso tener uno, hoy por hoy ya no es un impedimento para que las personas obtengan uno, entonces ya es parte de nuestro diario vivir, lo hemos incorporado sin mayor objeción (a pesar del daño provocado por las antenas celulares del que creo fehacientemente). Pero JALOGUIN nunca se me apareció en la niñez, estaba tan preocupado por lo que mis padres me habían enseñado como el respeto a los "ancestros" como diría Bernardita, que nunca me importó lo otro.
Ahora me asombra ver como los niños corren detrás de un disfraz y los padres que no vivieron JALOGUIN entonces también entran en el juego de la novedad. Como entretención para los niños creo que hay otras mas importantes que pueden cultivar. JALOGUIN me parece solo una fiesta comercial que no me representa. Donde el tío Sam seguro le llega al alma, en México es diferente, tiene otro significado pero en Chile no, hay otras costumbres, es cosa de hablarle al abuelo o la abuela y ellos lo contarán.
En fin me quedo con un 01 de Noviembre a la chilensis, con ese día donde sin darte cuenta disfrutabas de la familia en pleno, por lo menos la mía era así.
1 locuras han dejado:
Toaaaa la razón!mi mamá se preparaba para ir a ver a su madre al cementerio....ahora mi hijo se pone su capa archirepetida de vampiro y sale a pedir dulces con sus amigos :d
PD:te contesté en mi blog.
(te puedo buscar en fck?)
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